Un fármaco llamado sultiam podría ayudar a las personas con apnea obstructiva del sueño a respirar con mayor facilidad por la noche y a dormir mejor en general. Estos hallazgos proceden de un ensayo clínico europeo en el que la Universidad de Gotemburgo desempeñó un papel fundamental. Los investigadores afirman que los resultados abren la posibilidad de un tratamiento farmacológico para los pacientes que tienen dificultades para tolerar las máscaras de CPAP.
Los resultados del estudio se publicaron en The Lancet. En el estudio participaron un total de 298 personas con apnea del sueño de moderada a grave. Una cuarta parte de los participantes recibió un placebo, mientras que el resto fue tratado con diferentes dosis de sultiam. El estudio se llevó a cabo en cuatro países europeos y siguió un diseño doble ciego, lo que significa que ni los participantes ni los investigadores sabían quién recibía el fármaco activo.
El efecto del sultiam
El sultiam pertenece al grupo de los denominados inhibidores de la anhidrasa carbónica; se trata de principios activos que afectan a una enzima del organismo implicada, entre otras cosas, en la regulación del equilibrio ácido-base. Esta enzima (anhidrasa carbónica) influye en la forma en que el organismo reacciona al dióxido de carbono (CO₂) y al oxígeno. Cuando el sultiam inhibe este sistema, hace que el organismo reaccione con mayor sensibilidad al aumento de los niveles de CO₂. En pocas palabras: se refuerza el impulso respiratorio.

- estabilizar la respiración
- reducir la frecuencia de las pausas respiratorias
- mejorar los niveles de oxígeno en sangre
Como resultado, los pacientes suelen dormir más profundamente y se despiertan con menos frecuencia.
Un estudio muestra una reducción significativa de las pausas respiratorias
Los pacientes que recibieron dosis más altas de Sulthiame experimentaron hasta un 47 % menos de pausas respiratorias durante el sueño en comparación con los que recibieron un placebo. También mostraron mejores niveles de oxígeno durante la noche. Sulthiame parece actuar estabilizando el control respiratorio del propio cuerpo y aumentando el impulso respiratorio. Esto ayuda a reducir la probabilidad de que las vías respiratorias superiores se colapsen durante el sueño, lo cual es la causa principal de la apnea obstructiva del sueño. La mayoría de los efectos secundarios notificados durante el estudio fueron leves y temporales.
Jan Hedner, catedrático de medicina pulmonar en la Academia Sahlgrenska de la Universidad de Gotemburgo, desempeñó un papel destacado en el estudio. «Llevamos mucho tiempo trabajando en esta estrategia de tratamiento, y los resultados muestran que, efectivamente, la apnea del sueño puede tratarse farmacológicamente. Esto supone un gran avance, y ahora esperamos realizar estudios más amplios y a más largo plazo para determinar si el efecto persiste con el tiempo y si el tratamiento es seguro para grupos de pacientes más amplios», afirma Jan Hedner. Ludger Grote y Kaj Stenlöf, de la Universidad de Gotemburgo, también realizaron importantes contribuciones a la investigación.
La apnea del sueño puede tener consecuencias significativas para la salud
La apnea obstructiva del sueño es una afección común, pero a menudo subestimada, en la que las vías respiratorias superiores se colapsan repetidamente durante el sueño. Durante estos episodios, los músculos de la garganta se relajan tanto que las vías respiratorias se bloquean parcial o completamente. Esto da lugar a breves pausas en la respiración que pueden durar desde varios segundos hasta más de un minuto. El cuerpo responde con una reacción de despertar, lo que permite que la respiración se reanude —por lo general, sin que la persona afectada sea capaz de recordarlo a la mañana siguiente.
Estas interrupciones repetidas hacen que el sueño se fragmente en gran medida, impidiéndole cumplir su función reparadora. Al mismo tiempo, el nivel de oxígeno en la sangre desciende durante estas pausas respiratorias, lo que coloca al cuerpo en un estado de estrés crónico. Entre otros efectos, esto activa el sistema nervioso simpático —el «modo de estrés» del cuerpo— y conduce a una mayor liberación de hormonas del estrés.
A largo plazo, esto puede tener consecuencias significativas para la salud. La apnea obstructiva del sueño está estrechamente relacionada con la hipertensión arterial, ya que las caídas nocturnas de los niveles de oxígeno y las respuestas al estrés pueden elevar la presión arterial de forma permanente. El riesgo de enfermedades cardiovasculares también aumenta, ya que los vasos sanguíneos y el corazón se ven dañados por la privación repetida de oxígeno y el estrés. El riesgo de accidente cerebrovascular también se eleva. Además, la afección afecta al metabolismo. La disminución de la calidad del sueño y los cambios hormonales pueden reducir la sensibilidad a la insulina, aumentando así el riesgo de diabetes tipo 2. En general, es evidente que la apnea del sueño no tratada no solo afecta a la calidad de vida debido a la somnolencia diurna y los problemas de concentración, sino que también puede provocar graves enfermedades crónicas a largo plazo.
Muchos pacientes no toleran el tratamiento con CPAP
Aunque la apnea del sueño está muy extendida, actualmente no existe ningún medicamento que trate directamente la causa subyacente. La terapia más común es la presión positiva continua en las vías respiratorias (CPAP), que utiliza una mascarilla para mantener abiertas las vías respiratorias durante el sueño. Aunque la CPAP es muy eficaz, a muchos pacientes les resulta difícil de usar. Hasta la mitad de los pacientes dejan de utilizar el dispositivo en el plazo de un año porque la mascarilla resulta incómoda o interfiere con el sueño.

En determinados casos, también pueden considerarse intervenciones quirúrgicas, como cuando existen anomalías anatómicas tales como amígdalas agrandadas o una garganta estrecha. El objetivo de estas cirugías es ensanchar de forma permanente las vías respiratorias. Otra opción terapéutica moderna es la denominada estimulación nerviosa, en la que se implanta un pequeño marcapasos para activar los músculos de la lengua durante el sueño, evitando así que la lengua se desplace hacia atrás.
Los tratamientos farmacológicos se encuentran actualmente en fase de desarrollo y, hasta ahora, han desempeñado un papel secundario. El sultiam es un medicamento ya autorizado que se ha utilizado para tratar una forma de epilepsia en niños. Los investigadores están estudiando ahora si también podría utilizarse para el tratamiento farmacológico de la apnea del sueño.







