Millones de personas en todo el mundo padecen apnea obstructiva del sueño, una afección común en la que la respiración se interrumpe repetidamente durante el sueño. Una nueva investigación en ratones sugiere que los microbios intestinales y los metabolitos que producen podrían desempeñar un papel sorprendente en la protección contra algunas de las consecuencias más graves de esta afección, incluidas las enfermedades cardíacas. Los hallazgos presentados en ASM Microbe 2026 apuntan a un posible nuevo enfoque para prevenir y tratar las complicaciones cardiovasculares asociadas a la apnea del sueño.
Cómo afecta la apnea del sueño al organismo
La apnea obstructiva del sueño es un trastorno del sueño común caracterizado por pausas repetidas en la respiración durante el sueño. Esto suele estar causado por un estrechamiento o una obstrucción temporal de las vías respiratorias superiores. Como resultado, las personas afectadas suelen despertarse brevemente, a menudo sin darse cuenta, para que la respiración pueda reanudarse. Esto puede ocurrir decenas de veces por noche y no solo provoca un sueño deficiente y fatiga diurna, sino que también aumenta el riesgo a largo plazo de hipertensión arterial, enfermedades cardiovasculares, accidentes cerebrovasculares y trastornos metabólicos. Con cada pausa respiratoria, el nivel de oxígeno en la sangre desciende, mientras que el de dióxido de carbono aumenta. Estos episodios recurrentes de privación de oxígeno someten al cuerpo a estrés, favorecen la inflamación y pueden dañar los vasos sanguíneos. Estudios previos han demostrado que los bajos niveles de oxígeno también pueden alterar la composición de los ácidos biliares. Estos son producidos por el hígado y no solo ayudan a la digestión de las grasas, sino que también actúan como importantes moléculas de señalización que influyen en numerosos procesos metabólicos del cuerpo.
Las bacterias intestinales desempeñan un papel importante en este proceso. Pueden modificar químicamente los ácidos biliares y, por lo tanto, influir en sus efectos sobre diversos órganos. Investigaciones anteriores ya han demostrado que dichos ácidos biliares modificados por microbios pueden estar implicados en el desarrollo de la aterosclerosis, es decir, la formación de depósitos de grasa en las arterias que aumentan el riesgo de infarto y accidente cerebrovascular. Dado que los ácidos biliares circulan por todo el cuerpo a través del torrente sanguíneo, pueden tener efectos mucho más allá del intestino. «Basándonos en nuestros estudios anteriores, estábamos bastante seguros de que los ácidos biliares, en particular los modificados por microbios, desempeñan un papel clave en la regulación de la enfermedad. Por eso queríamos saber qué ocurre cuando falta uno de los receptores más importantes para ellos: ¿desaparece entonces la enfermedad?», explicó la autora principal del estudio, Celeste Allaband, de la Universidad de California en San Diego.
El estudio de un receptor clave de los ácidos biliares mostró menos placa y un intestino más sano
Para investigar más de cerca el papel de los ácidos biliares y sus vías de señalización, los investigadores compararon dos grupos de ratones modificados genéticamente, ambos propensos a desarrollar aterosclerosis. Un grupo estaba formado por los denominados ratones knockout ApoE, un modelo comúnmente utilizado para las enfermedades cardiovasculares. El segundo grupo estaba compuesto por ratones que, además, carecían de un importante receptor de ácidos biliares: el receptor farnesoide X (FXR). Este receptor actúa, en cierto sentido, como un centro de control de las señales de los ácidos biliares e influye en numerosos procesos del metabolismo lipídico, las respuestas inflamatorias y el sistema cardiovascular. Ambos grupos de ratones fueron expuestos bien a condiciones normales con aire ambiente, bien a condiciones que imitaban las fluctuaciones repetidas de oxígeno propias de la apnea del sueño. Durante el estudio, los científicos analizaron periódicamente muestras de heces para detectar cambios en la microbiota intestinal y sus metabolitos. Al final, también examinaron la formación de placa en las arterias.

Según los investigadores, esto sugiere que no solo la apnea del sueño en sí misma, sino también los ácidos biliares modificados por las bacterias intestinales y su señalización a través del receptor FXR podrían desempeñar un papel significativo en el desarrollo de la inflamación y la aterosclerosis. «Estos resultados nos muestran que los ácidos biliares modificados por los microbios y la forma en que transmiten señales a través del receptor (FXR) que hemos inactivado son aparentemente cruciales para los efectos de las afecciones similares a la apnea del sueño en nuestro modelo murino. También hemos identificado ácidos biliares específicos que son de interés para futuras investigaciones», afirmó Allaband.
Los hallazgos aportan, por tanto, nuevas pruebas de lo estrechamente interconectados que están el intestino, el metabolismo y el sistema cardiovascular. Si estas correlaciones se confirman en humanos, en el futuro podrían desarrollarse terapias que se dirijan específicamente a las vías de señalización de los ácidos biliares o que influyan en la microbiota intestinal para mitigar las consecuencias para la salud de la apnea del sueño.
Futuros tratamientos para la apnea del sueño y probióticos
Los investigadores subrayan que, hasta el momento, sus hallazgos se basan en un modelo murino y, por lo tanto, deben confirmarse primero en estudios con seres humanos. No obstante, los hallazgos abren nuevas y prometedoras perspectivas para el tratamiento de la apnea del sueño y sus comorbilidades, a menudo graves. El equipo ya está trabajando en varios estudios de seguimiento y ahora pretende investigar si se pueden detectar cambios similares en los ácidos biliares, la microbiota intestinal y las vías de señalización correspondientes en personas con apnea del sueño.

Este enfoque resulta especialmente interesante porque los tratamientos actuales para la apnea obstructiva del sueño tienen como objetivo principal prevenir las pausas respiratorias. La terapia estándar es el tratamiento con CPAP, en el que se suministra aire de forma continua a las vías respiratorias a través de una mascarilla para evitar que se colapsen durante el sueño. Esta terapia puede reducir significativamente los síntomas y los riesgos para la salud, pero no todos los pacientes la toleran bien a largo plazo. Por lo tanto, nuevos enfoques que se centren además en los procesos metabólicos, los ácidos biliares o la microbiota intestinal podrían servir algún día como un complemento útil a las terapias existentes.
Si los hallazgos actuales pueden aplicarse a los seres humanos, en el futuro podrían desarrollarse tratamientos que no solo controlen las pausas respiratorias nocturnas, sino que también influyan específicamente en los mecanismos biológicos que contribuyen a la inflamación, el daño vascular y la calcificación arterial. Esto abriría un campo de investigación completamente nuevo que combina la medicina del sueño, la investigación cardiovascular y la investigación sobre el microbioma. El estudio aporta así pruebas iniciales de que los billones de microorganismos presentes en el intestino podrían desempeñar un papel mucho más importante en la salud de las personas con apnea del sueño de lo que se suponía anteriormente.








