Un trastorno genético provoca un aumento de los lípidos bioactivos en el cerebro, lo que contribuye a un desequilibrio entre excitación e inhibición en los circuitos neuronales y favorece los trastornos mentales. Sin embargo, el tratamiento con un inhibidor enzimático que impide la activación de estos lípidos puede restablecer el equilibrio y aliviar los síntomas. […]









